Ilusiones truncadas

Escrito el enero 3rd, 2012 | Archivado en: Ecoaldeas y Pueblos abandonados, Personal | 5 Comentarios »

Masías catalanas
Hace ya casi tres años que un grupo de amigos estábamos buscando un lugar en el que vivir un mínimo de 3 familias. Tres años durante los que hemos visto infinidad de fincas, masías, pueblos y proyectos de convivencia. En junio de 2011 encontramos un sitio en el que adivinamos infinitas posibilidades… Un lugar con 5 edificaciones por rehabilitar, con una antigua granja de cerdos adyacente, no demasiado lejos de una ciudad secundaria, pero un espacio rodeado de campos, con agua de manantial y bosques protegiéndolo del viento. Un espacio que invitaba a poner toda la energía posible para recuperar un espacio maltratado por la degradación que el actual propietario ha permitido.

Gracias a los vecinos ocasionales pudimos localizar a la propietaria. La invitamos a encontrarnos en la finca para escuchar sus condiciones. Nosotros ofrecíamos encargarnos de toda la finca a cambio de un alquiler asumible y una rehabilitación con un mínimo de 200,000€ a lo largo de 20 años. La propietaria nos sugirió subir el período a 30 años, porque ella no estaba haciendo nada con ello y tan solo tenía las tierras arrendadas a un agricultor.

El primer acuerdo y las primeras flores

Las negociaciones no fueron fáciles, pero una tarde nos llamó y nos dijo “si hoy acordamos estos flecos, os dejo las llaves para ir a trabajar”. Así que fuimos y delante de un abogado, pactamos las condiciones y el profesional nos sugirió darnos las manos a modo de “firma”, como se hacía antes. Durante la semana iban a redactar el contrato final, así que nos dio las llaves y nos marchamos felices.

Fuimos al conjunto de casas, gozosos de tener un proyecto increíble por delante. La mayoría de nosotros iban a destinar toda su energía en liderar la reconstrucción de las masías, evidentemente ayudados y asesorados por profesionales de la bioconstrucción. Salas de meditación, tienda de productos ecológicos, producción de huevos de clase 0, habitaciones para acoger pospartos, obradores para la transformación de alimentos, huertos comunitarios y formación… Pero nuestra familia debía hacer más cosas porque nos teníamos que trasladar de zona. Avisamos al propietario de nuestra casa de alquiler de que nos iríamos de la casa a finales de Septiembre. Cambiamos a Nael de escuela y nos fuimos a vivir temporalmente a la casa de montaña de mi padre.

Las primeras flores

En aquellos días contratamos un arquitecto para que dirigiera un proyecto global y para evaluar inversiones, posibles riesgos, costes y rentabilidades del conjunto de edificaciones. Nos entregó unos mapas y otras personas del grupo se reunieron para investigar la entidad legal encargada de gestionar todo el proyecto, buscar inversores y asesorarse financieramente. El plan de empresa empezaba a escribirse y eran tiempos de búsqueda y compartir. En Agosto y Septiembre dedicamos todas nuestras vacaciones a trabajar en el entorno. Desbrozamos, empezamos a tomar notas sobre la recogida de aguas, empezamos a montar una cerca, un gallinero, preparamos la zona para el compost…

El viento empezó a cambiar

Pero un día la propietaria volvió a llamar. Tenía dudas y nos exigía las llaves y que sacáramos nuestras cosas de allí. Sin querer causar ningún problema, hicimos lo que nos pidió, pues queríamos saber qué había pasado. Nos reunió en su despacho y nos cambió las condiciones. No nos iba a ceder campos, nos subía el alquiler 700€ al mes adicionales y nos obligaba a nosotros a retirar la uralita de la antigua granja y a invertir los 200,000€ en solo 3 años. Una locura desproporcionada que todavía no hemos entendido.

Desde Septiembre hasta el día de hoy, la propietaria nos ha tenido pendientes sobre sus contínuos cambios de postura. Cada nueva cláusula la hemos intentado aceptar, hemos rebajado la mayoría de nuestras pretensiones para adecuarnos a sus necesidades (básicamente económicas y de poder) y por mucho que hemos avanzado, no hemos podido cerrar el acuerdo.

Aprender a decir ¡Basta!

Aunque las cosas son más fáciles de ver desde fuera, es cierto que las ganas nos pudieron. Hemos aguantado estoicamente durante 5 meses, soñando con un proyecto precioso y creyendo que la propietaria solo quería más dinero. Negociando como podíamos, finalmente nos hemos dado cuenta de que ella ya no quiere alquilarnos la finca. Tendrá sus motivos (que no nos dice) y solo ha estado intentando que fuéramos nosotros quién tiráramos la toalla.

cerrado

Y hoy lo hemos hecho. Porque ya no queremos estar en un camino que empieza a tener mala espina. Hemos aprendido a decir ¡Basta!, aunque tenemos mucho dolor y tristeza dentro porque era el sueño de nuestras vidas. Un sueño que esperamos que alguien pueda desarrollar en ese mismo sitio, porque la Tierra se lo merece y esa zona está muy maltratada por los químicos de los granjeros.

¿Y ahora qué?

Nuestra familia ha cambiado de zona geográfica, estamos en un piso en un pueblo cerca de Vic y tenemos la escuela un poco lejos. Nos hemos alejado de muchos amigos, familiares y hasta empleos. Estamos desanimados y bastante desorientados.

El proyecto se ha truncado porque la vida así lo ha querido. Y ahora más que nunca tenemos que hacer piña el grupo unido. Vamos a seguir trabajando en otros proyectos, en otras ideas, en aprender más, en escribir, compartir, convivir… Porque llevamos ya casi 3 años y sabemos qué es lo que deseamos. Y no sabemos dónde llegaremos, pero el camino es una gran lección y un enorme placer.

Nota: ninguna de las fotografías de este artículo son de la finca, porque no queremos decir quién es para no causarle ningún prejuicio.

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5 comentarios en “Ilusiones truncadas”

  1. 1 Robert Sánchez escribió el 8:37 pm en enero 3rd, 2012:

    Sergi,

    ya te lo dije en persona. De todo se aprende y si las cosas no vienen de cara, si el Universo no las facilita, lo más inteligente es no forzar la situación. Puede que presionando un poco más os hubiérais quedado con las masías, pero entonces estoy convencido de que al poco tiempo algo habría salido mal. No se trata de abandonar al primer obstáculo, pero tampoco de pagar cualquier precio (no sólo económico). Así que creo que habéis hecho bien.

    ¿Desánimo? ¿Desmotivación? Al contrario. ¿Qué me dices de todo lo que habéis aprendido estos meses? Ahora ya tenéis mucha más experiencia para futuros proyectos, que sin ninguna duda, habrán ;-)

    Si vuestro deseo es ése y seguís enfocados en él, no me extrañaría que tarde o temprano ocurriera lo contrario que ha pasado estos meses y pronto os llevárais alguna sorpresa :-)

    Un abrazo enorme y a seguir construyendo sueños!!

  2. 2 Ramon Bartomeus escribió el 8:37 pm en enero 3rd, 2012:

    ostres em sap greu!
    Quina història tan bonica i quin entrebanc inesperat …. jo tmbé he pasat un periode de canvi de casa aquest 2011 (res comparable) i t’asseguro que comprenc el patiment.

    De totes maneres mes val avui que demà i segur que podreu cercar un lloc per desenvolupar el projecte … o potser la vida et portarà el somriure en un altre lloc.
    Ànims!!

  3. 3 Sergi Caballero escribió el 2:05 pm en enero 4th, 2012:

    Gracias por el apoyo. Aunque el camino ha sido el que ha sido, como decís no se debe nadar a contracorriente. Cuando la vida te avisa, hay que hacerle caso…

  4. 4 Juanjo escribió el 7:19 pm en enero 6th, 2012:

    Pues viendo el comportamiento de ese propietario, aunque hubiérais tenido un acuerdo firmado, os habría acabado haciendo la vida imposible con cualquier chorrada que se inventara a posteriori.
    Como dice Albert Espinosa, “en cada pérdida hay una ganancia”.
    Dentro de 3 años, sabrás cuál ha sido esa ganancia.

  5. 5 Sergi Caballero escribió el 7:38 am en enero 7th, 2012:

    Juanjo, gracias por tus palabras sinceras… un abrazo


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