El libro Introducción a la Permacultura fue editado en 1991 para lanzar una reedición de Permacultura I y Permacultura II que Bill Mollison había escrito en 1978 y 1979.
Actualmente es el mejor libro sobre Permacultura que puede encontrarse en Español, pero lamentablemente no lo venden en ninguna tienda física ni tampoco en tiendas online ni en formato digital. Durante mucho tiempo he estado utilizando la versión ebook/pdf que hay en internet, pero resulta muy pesado de leer por su mala calidad (puedes descargarlo aquí).
Como decía, hace tiempo que le seguía la pista e intentaba buscarlo por tiendas online, pero seguía agotado en su versión en español. Afortunadamente, hace poco lo encontré de segunda mano en la propia web de Amazon de Estados Unidos y ya lo tengo en casa. Sigue leyendo »
Bill Mollison nació en un pequeño pueblo de Tasmania en el que hacían manualmente todo lo que necesitaban. Nadie tenía un único trabajo, todos ofrecían múltiples servicios y productos. Aprendió mucho acerca de la autosuficiencia, y hasta los 28 años disfrutó de ello, incluso dedicándose a la pesca y la caza. A mediados de los años 50 empezó a ver cómo estaba desapareciendo el sistema en el que vivía, por lo que empezó acciones de protesta que no llegaron a ningún sitio. Afortunadamente, Mollison se retiró de la sociedad por 2 años para centrarse en cambiar las cosas mediante acciones positivas.
Fue en 1868 cuando empezó a enseñar en la universidad de Tasmania un sistema revolucionario de agricultura que había ideado… En 1978 Bill Mollison escribió Permacultura I, un libro sobre un sistema de agricultura sostenida basada en multicultivos de áboles perennes, arbustos, hierbas, hongos y sistemas de racíes, en el que había trabajado en la universidad de Tasmania junto a David Holmgren. Debido a la gran demanda, al año siguiente publicaron la segunda parte, Permacultura II, en el que se profundizaba sobre otros muchos aspectos.
La reacción de la gente frente a estos libros fue diversa. Por un lado, la comunidad profesional se sintió atacada porque el sistema combinaba interacciones que los especialistas creían “propios” e inviables por las personas sin estudios. Por ejemplo, combinar agricultura con silvicultura, y ésta con el manejo de animales, fue algo terriblemente criticado. Sigue leyendo »
Ya que hablamos de Bill Mollison, hoy enlazo una serie de 12 videos de unos 3 minutos cada uno con un documental que emitieron en TVE2 hace tiempo acerca del estado actual de la agricultura y la posibilidad de un futuro mejor. Si tenéis un rato este fin de semana, es un reportaje muy alentador:
Hoy os pido un enorme favor; un favor que es tan grande que me da vergüenza pedirlo, pero pocas cosas me han llegado con esta profundidad. Me han enviado la transcripción de la conferencia de Bill Mollison en la Universidad de las Naciones Unidas de Tokio y me gustaría que la leyeras. Es larga, sí. Es sobre agricultura, sí. Pero va mucho más allá, trasciende de esta temática para llegar directo al corazón. Después de esto, creo que puedes entender mucho más a “esos locos ecológicos que quieren hacer las cosas distintas”.
“Probablemente soy la persona menos adecuada para explicar en qué consiste la permacultura, por la sencilla razón de que he vivido con ella durante veinticinco años y cuanto más se conoce un tema menos fácil resulta de explicar. Alguna gente lo explica de una forma muy sencilla: un intento de recrear el Jardín del Edén. A su vez, un científico lo explica como la creación de un marco dentro del cual tendrían cabida todas las formas del conocimiento humano en la relación correcta. Yo prefiero una tercera explicación: es esencialmente un sistema abierto, porque acepta información de cualquier fuente ya sea científica o tradicional, y no tiene por lo tanto ninguna forma didáctica o fija de hacer las cosas.
La gente a veces dice que va a crear una permacultura como un ejemplo típico de permacultura y yo digo que difícilmente puede ser típica de sí misma. No hay una sola forma de hacer algo correctamente. En cada sitio será diferente. Si intentas crear un sello y lo imprimes una y otra vez, siempre estará fuera de lugar. Hemos practicado la agricultura, sobre todo el cultivo de cereales, durante cinco mil o siete mil años. Mucho antes de eso, los nativos de Nueva Guinea y los aborígenes de Australia estaban cultivando ya la tierra para cosechas y criaderos. El gran cambio de la agricultura sobrevino justo después de la Segunda Guerra Mundial y sucedió porque muchas industrias que manufacturaban vehículos, gases nerviosos o explosivos, se quedaron con gran cantidad de excedentes. Y ¿qué se puede hacer con ellos?. Puedes inventarte una guerra con un país pequeño y lanzar todas tus bombas, que es lo que pasó en Vietnam y en Kuwait. O puedes empezar a fabricar venenos que puedan usarse en la tierra, que es lo que sucedió con la industria del gas nervioso, que traslada simplemente su punto de mira a la agricultura. Así mismo la agricultura permitió reciclar la maquinaria de guerra con los vehículos de tracción y el empleo de fertilizantes, especialmente de fertilizantes de nitrógeno, ocupando a un gran número de industrias que con anterioridad fabricaban explosivos. Por todo ello, podemos decir que la industria moderna está en pie de guerra con la naturaleza. Sigue leyendo »
Ahora que estoy viviendo en Osona tengo la oportunidad de ver (y oler y escuchar) granjas de cerdos allí donde vaya a pasear, así que permitirme hablar de ello para empezar el año. La industria porcina ha cogido mucha importancia en la zona debido a una cierta tradición, la permisiva legislación y el tejido de empresas y derivados que se ha creado (como por ejemplo Tarradellas). Una importancia que te obliga a convivir con olores y sensaciones poco agradables y que te hacen reflexionar sobre el excesivo consumo de carne.
Dinero fácil, condiciones pésimas
Para ganar dinero con el cerdo debes tener unos cobertizos cerrados y ciertas hectáreas de tierra para tirar los purines que los animales generan. Pero gracias a ciertos sistemas automatizados, no es necesario ni darles de comer manualmente, ya que los silos se encargan de distribuir periódicamente el pienso de soja transgénica (que viene de Brasil o Asia). Los cerdos viven en espacios cerrados, sin acceso a luz directa en ningún momento, duermen sobre cemento y bajo uralita (quién fuera cerdo, eh!). Ayer miraba esos tejados de uralita (tan tóxica y tan prohibida cuando se manipula) y no es difícil pensar que nos llegan pequeñas partículas de este material sin demasiada dificultad. No tiene que ser sano comer una carne que el único momento que está al aire libre es durante el camino al matadero… Sigue leyendo »
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