¡Con la comida no se juega!. Esta frase que nos habían repetido nuestros padres parece que vuelve a cobrar sentido ahora cuando somos mayores. Tal como está la economía y viendo los datos de las caídas de las bolsas, el posible desplome de las monedas euro y dólar y la incertidumbre del precio del petróleo, parece que fondos alimenticios son valores seguros. En tiempos de crisis podemos ahorrar en todo lo posible, pero el alimento básico (cereales, arroz, etc) es algo de lo que no podremos prescindir. La población aumenta, el dinero está cambiando de manos y desgraciadamente está entrando en terrenos terriblemente peligrosos.
El precio de los alimentos básicos ya se ha disparado después de su compra y uso para biocombustibles, pero la tendencia parece que es invertir todavía más en comida por el simple beneficio individual. Lo preocupante no es únicamente que pueda subir todavía más su precio, sino que estos especuladores no ayudan ni al productor ni al consumidor final. De nuevo, creando dinero de la nada y sin aportar un valor real al bienestar humano… Seguir Leyendo
Existe una iniciativa mundial liderada por David Michael Bruno que se llama el Reto de Vivir con 100 cosas. Contraria a nuestra cultura consumista, se trata de poder vivir con lo mínimo para poner tu energía en las cosas esenciales y no acumular posesiones. «poner las cosas en su lugar y explorar qué sucede más allá de la mera posesión de objetos» era lo que se planteó David Michael y es una iniciativa que ha tenido muchos seguidores.
Su propósito tiene algunas normas básicas para llevarlo a buen puerto:
100 objetos por persona en la vivienda ciertos objetos cuentan como uno (por ejemplo los calcetines)
objetos compuestos por otros objetos solo cuentan como uno (un ordenador + monitor + teclado + ratón)
objetos de recuerdo familiares no cuentan (aunque los guarda en una caja en su garaje para no preocuparse)
la comida no suma (aunque si los recipientes que la almacenen)
las herramientas para reparar cosas no las cuentan (pues solo se usan si hay que reparar algo y que no haya la necesidad de comprar más)
“Que el mundo esta “patas arriba” ya lo sabemos…
¿Que otro mundo es posible…? ¡Lo intentaremos!
Varias historias en las que sus protagonistas nos cuentan cómo han abierto caminos alternativos para transformar esta realidad a través de la propuesta, creando alternativas locales con criterios democráticos, ecológicos y solidarios.”
Una larga lista de profesores ha publicado una carta sobre esta crisis, con algunos párrafos muy interesantes:
Queremos que la ciudadanía entienda que esta crisis no es simplemente un hecho circunstancial, sino la expresión de un modo de vida y de organización de todo el sistema social y económico que es material y humanamente insostenible.